Tú, si en cuerpo pequeño
eres, pincel, competidor valiente
de la naturaleza: hácete el arte
dueño de cuanto vive y siente.
Por ti el breve presente
que apenas ve la espalda del pasado,
que huye de la vida arrebatado
le comunica y trata frente a frente.
En ti se deposita
lo que la ausencia y lo que el tiempo quita.
Tú animas la esperanza
y con sombra la alientas
cuando lo que ella busca, representas.
Y a la fe lisonjera
que ciega mueve las veloces plantas
la vista la adelantas
de lo que cree y espera
con imágenes santas
la caridad sus actos ejercita
en la deidad que tu artificio imita.
A ti deben los ojos
poder gozar mezclados
lo que presentes son, y los despojos.
Tuya la gloria es y los despojos
pues, breve punta, crías
cuanto el sol en el suelo
y cuanto en él los días
y cuanto en ellos trae y lleva el cielo
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