Trabajemos sin descanso por un estilo nuevo de convivencia, donde tolerancia y sana discusión de las ideas predominen
En medio de la agitada situación de América del Sur y de las expectativas que genera la contienda electoral que poco a poco se acrecienta, debemos establecer los mejores criterios que contribuyan de manera efectiva para que nuestra sociedad avance, se fortalezca, revitalice la democracia y promueva valores humanos para la convivencia.
Ponernos de acuerdo en lo fundamental
TENER DIFERENCIAS EN LA MANERA DE VER EL MUNDO Y EL EJERCICIO CIUDADANO no es un delito para nadie, ni puede ser motivo de airados encuentros.
Pueden ser establecidos criterios, respetadas las reglas de juego y todos saldremos ganando. Una de ellas, la REVERENCIA A LA VIDA y un criterio muy general en el cual podemos estar de acuerdo fácilmente es "valioso o bueno es todo aquello que contribuye al mayor despliegue de las facultades específicas del ser humano y fomenta la vida, negativo o malo es todo lo que ahoga la vida y paraliza la disposición de las personas a obrar" (Erich Fromm).
Aceptar las reglas del estado de derecho
VER EL MUNDO DESDE DIFERENTES CONCEPCIONES NO QUIERE DECIR QUE NO NOS PONGAMOS DE ACUERDO EN LO BÁSICO PARA LA CONSTRUCCION SOCIAL, como lo es la NECESIDAD DE CONVIVENCIA PACÍFICA, el respeto al libre desarrollo de los pueblos, la aceptación de las decisiones soberanas de las naciones.
Propiciar el desarrollo de nuevas ideas, generar análisis en torno a los más graves problemas para buscar soluciones
Si recogemos la experiencia de los países donde la violencia se ha impuesto, entre ellos el caso de Colombia en años pasados, nos encontramos con un hecho innegable: LA INTOLERANCIA DE LAS IDEAS DE LOS DEMÁS, que han llevado a fomentar odios, a no escucharnos, a poner calificativos a los demás y lo más grave, a matar o amenazar a quien piensa diferente de algún grupo de poder.
La intolerancia es la más grave expresión de quienes temen a la confrontación de ideas porque sienten que no serán capaces de sustentarlas, en el fondo el miedo a no convencer les lleva a reacciones sectarias y de confrontación. ¿Podremos reinaugurar un periodo donde predomine la sana discusión?
Candidatos, dirigentes a todos los niveles y líderes: ¡A demostrar la capacidad de profundizar en programas, defensa de ideas y validez de planteamientos!
O somos capaces de ARGUMENTAR o nos hundimos en nuevas batallas estériles. Demostremos que mas que poner epítetos, marcas, "nombres", descalificaciones a lo que se diga (por ejemplo "este planteamiento es de derecha o de izquierda", "aquel es contra revolucionario o revolucionario"). Mostremos que somos capaces de movernos por la fuerza de los argumentos.
Esta es la carencia principal en la actualidad: Personas capaces de estructurar sus ideas hasta hacerlas convincentes, hacerlas tan convincentes que generen movimientos, darles tal fuerza de movimiento que se instauren pacíficamente en el estado.