Estudios recientes muy discutidos vienen planteando
el incremento de cultivos ilícitos y de manera particular
el de la coca y la marihuana. Igualmente es claro el incremento
del consumo mundial.

Es así, como fundados en tales cifras
se originó de nuevo la discusión sobre las vías
a seguir:
Algunos periodistas y comentaristas plantearon
de inmediato la vieja fórmula de la legalización
de la droga, y en general los medios de comunicación se han sumado
a una campaña velada por la legalización, otros dijeron que lo
que debía
hacerse era pagar buen precio por los cultivos de estas plantaciones,
mientras
algunos mas proponían indemnización a los campesinos
que las cultivan…
Sin embargo, no están presentes en esta discusión
"académica" las implicaciones sociales y personales de las drogas,
que conducen al degeneramiento masivo de los jóvenes o incluso
su muerte, no se analiza cuáles son los factores que llevan a
tal desorientación de la juventud, no se dice nada de llegar
a la esencia del problema, cual es la decadencia continua de
la sociedad, el incremento de la cultura de muerte, la colocación
en primer luagr del tener y la ambición desmedida. Nadie plantea
el problema real, las implicaciones éticas,
morales y de Valores Humanos presentes en tal situación,
que jamás
permitirían
señalar que el problema se resuelve ni con legalización,
ni con compensaciones al cultivo de marihuana, coca o amapola
como chantaje para resolver problemas económicos de los
cultivadores, mientras se descuida la producción de alimentos.

En Colombia hace ya varios años que
se ha probado con una fórmula intermedia que consiste
en aceptar la llamada dosis personal que falsamente
resuelve dos situaciones: De una se da indiscutiblemente un flujo
de mercado, querámoslo o no, donde los consumidores finales,
principalmente nuestros jóvenes, consiguen sin ninguna
dificultad las substancias; de otra, se mueven grandes cantidades
de dinero a favor de narcotraficantes, mientras el Presidente
Uribe reiteradamente ha solicitado abolir esta ley, amparada
en un equivocado concepto del “libre desarrollo de la personalidad”donde
tal libre desarrollo es la aprobación del libertinaje
y la decadencia.
Ver
Informe de ONU sobre Cultivos Ilicitos en Colombia en PDF
|