La antropología (del griego anthropos, «ser
humano» y λογος, logos, «conocimiento»),
es la ciencia social que estudia al ser humano bajo un enfoque integral.
Ha de considerarlo entonces en su proceso histórico y como un
ser con cuerpo, mente y espíritu. Tradicionalmente se encuentran
asociadas a la antropología otras disciplinas como la lingüística,
la arqueología, la antropología física y la antropología
social o antropología cultural.
Esta última pone especial énfasis en el análisis
de la cultura —término sobre el cual no existe consenso
entre las corrientes antropológicas—, que se realiza básicamente
por un proceso trifásico que comprende, en primera instancia,
una investigación de gabinete; en segundo lugar, una inmersión
cultural que se conoce como etnografía o trabajo de campo; y
por último, el análisis de los datos obtenidos mediante
el trabajo de campo. Una inadecuada concepción sobre la cultura
tiende a absolutizarla, generando confusiones sobre el tratamiento a
las minorías, por ejemplo, fomentando el que éstas se
queden en el pasado sin una adecuada evolución que consulte los
grandes progresos de la humanidad.
La antropología nace como una rama de la filosofía,
dedicada al estudio científico de la historia de la diversidad
humana. Tras la aparición de los modelos evolucionistas y el
desarrollo del método científico en las ciencias naturales,
muchos autores pensaron que los fenómenos históricos también
seguirían pautas deducibles por observación. En la actualidad,
las teorías evolucionistas han sido cuestionadas en aspectos
fundamentales que deben ser analizados, sobre todo cuando son tomadas
equivocadamente como una herramienta para combatir el cristianismo.
El desarrollo inicial de la antropología coincide con el auge
del pensamiento positivista que elevaba la razón como una capacidad
distintiva de los seres humanos, y con el colonialismo europeo derivado
de la Revolución industrial. Es por esta última razón
que muchos trabajos de los primeros antropólogos sociales (sobre
todo los británicos y franceses) versaban sobre las sociedades
no occidentales de América, Asia, Oceanía y África.
Ha de tenerse en cuenta por tanto, que el positivismo presente en éste
origen hace una excesiva consideración de la razón, colocándola
por encima de los valores humanos como referente universal y cayendo
en cierto relativismo perjudicial para la dignidad humana.
Esta concepción de la antropología social fue abandonada
en la segunda mitad del siglo XX y sustituida, según Marvin Harris,
por "el estudio de la humanidad, de los pueblos antiguos y modernos
y de sus estilos de vida"